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jueves, 21 de agosto de 2014

Recorrido Safari SONY ALPHA... Ruta Los Fortines del Ávila

CUMPLIENDO CON NUESTRAS METAS  TRAZADAS... 
El Pasado sábado 29 de septiembre 2012 Fundhea realizo un recorrido a la Ruta Los Fortines del Ávila con el personal de la Comunidad Alpha Latinoamérica de la Empresa SONY, con la finalidad de que los participantes evaluaran los nuevos productos de la Marca.
Todos Fascinados con con la vista de Caracas
Disfrutando de los Dulces de Oralis
Beatriz Guevara dando las indicaciones a seguir
Arturo Rivero dando la Historia del Lugar
 Los integrantes de la comunidad ALPHA disfrutaron de una mágica vista de todo el valle de Caracas y de la vertiente Norte del Waraira repano, fotografiaron los cultivos de Hoyo de la Cumbre, degustaron unos deliciosos helados de frutas acompañado de majarete, dulce típico venezolano… y quedaron rendidos a la sazón de la Bodega de Juanita con sus hamburguesas, ensaladas frescas y de los nuevos enrollados de pollo…
Disfrutando de la Sazón de Juanita
El Camino de los Españoles se inundo de muchos clic… clic… clic… quedando registrado en los centenares de fotos tomadas en cada parada. Para Los directivos de SONY de Venezuela, el paseo fue una excelente oportunidad de integrar a los participantes de la Comunidad virtual, probar los nuevos equipos y fomentar el desarrollo de nuevos encuentros.
 Con esta actividad se beneficiaron  de manera directa e indirecta 14 familias, promoviendo así el desarrollo de la economía local de las comunidades del camino de los españoles.

Nuestro agradecimiento a  SONY de Venezuela por confiar su actividad especial del año en nosotros, al fotógrafo Cristofherson Zamora por recomendarnos y ser el vocero de Fundhea ante Sony, a la Sra. Oralis Habitante de Campo Alegre por sus deliciosos dulces, a Juanita por su sazón y excelente atención, a Sr. Domingo habitante de Sanchorquiz y Chofer de nuestras Rutas, al personal  Puesto de Guardaparques del Fortín…
Derbys López, Beatriz Guevara y Arturo Rivero, Los Guías del Evento
También agradezco enormemente a Arturo Rivero y Beatriz Guevara, Miembros de Fundhea, quienes participaron como Guías Ecopatrimoniales en esta actividad, a María Cristina Abdelnour por tus palabras de apoyo y en especial a Carolina Aguirre por el apoyo prestado en toda la logística del Evento.
Mas Imágenes del Recorrido

Recordando una visita a Los Fortines del Ávila con Fundhea: un regalo



Un recuerdo y un regalo de cumpleaños

Mi primera visita a Los Fortines del Ávila ocurrió un 14 de agosto de 2011. Unas pocas líneas logré esbozar a los pocos días, pero el entusiasmo se concentró en elaborar un vídeo a partir de las imágenes recogidas con mi cámara fotográfica y el apoyo de las herramientas tecnológicas que conocía para el momento. El resultado quedó incorporado en YouTube.com el 18 de agosto de ese mismo año.

Las líneas esbozadas quedaron en el tintero de una página de archivo en mi computadora. A pesar que en contadas ocasiones tuve la intención de retomar la idea de “darle unos toques” y hacer un texto “corto”. Solo dos años después, con mi decisión de abrir un nuevo Blog para asuntos “no académicos” ni profesionales, y en un energético vuelo de lechuza … logré completar el proceso. Este es mi regalo de cumpleaños!

La Ruta “Los Fortines del Ávila … al atardecer” es un recorrido ecopatrimonial organizado porFUNDHEA; una experiencia que permite tener otras ‘miradas’ sobre un camino real o El Camino de los Españoles entre Caracas y el litoral del Estado Vargas. En esta ruta podemos ver a Caracas en su vertiente norte desde nuestro Ávila, lo cual me hace recordar aquella maravillosa descripción que hiciera Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892) en su obra ‘Vuelta a la Patria’: “Odalisca rendida a los pies del Sultán enamorado”.

Ese sultán que toda mi vida he conocido como Parque Nacional el Ávila, oficialmente le han cambiado el nombre por ParqueNacional Waraira Repano (07 de mayo de 2011). Comprendo las dinámicas de cambio pero mi imaginario sigue instalado en el nombre Ávila. En fin, eso es harina de otro costal.
Volviendo a la ruta Fundhea; subir a Los Fortines es una experiencia combinada entre carro rústico y caminata. Nos permite conocer parte de la ruta viviente y la ruta histórica que tiene como punto de encuentro y partida la Plaza La Pastora, pasar por la Puerta de Caracas, visitar y conocer una huerta en Hoyo de la Cumbre, y llegar hasta los restos de Los Fortines españoles de la vertiente norte en el Ávila donde se pueden tener varias vistas panorámicas de Caracas y disfrutar de un maravilloso atardecer. Algunas paradas adicionales se cuelan para respirar, observar la naturaleza y ver a Caracas desde distintos ángulos.

Es un tipo de turismo no tradicional donde se conocer un poco de la realidad de zonas cercanas a Caracas, apreciar el suelo y la labor agrícola, la importancia de la educación ambiental, el estado de la carretera, entre tantos otros aspectos. Al mismo tiempo, para cada grupo que participa en los recorridos, es una manera de multiplicar una conciencia sobre hechos históricos, sobre el valor patrimonial, algunas de las tradiciones. Al mismo tiempo se crean relaciones sociales, comunidad de intereses, amistades. En fin, ganancia en bienestar.
El premio mayor de este paseo es llegar a Los Fortines y poder disfrutar de un atardecer! Lo máximo! Cargarse de energía, disfrutar de la doble imagen que nos brinda el Ávila: Caracas al Sur y La Guayra al Norte; la caída del sol entre nubes que van colando una gama de colores que le dan otro sentido a la llegada de la noche. En ocasiones puede estar lluvioso o muy nublado. Mi fortuna: haber podido disfrutar de esos bellos atardeceres, donde se combinan montaña y mar.
En mis ‘sentires y saberes’ de haber repetido esta ruta, cada una con gratos recuerdos, me atrevo a decir que no es excursionismo ni turismo de aventura, ya que tanto niños, jóvenes adultos pueden participar. Una mínima condición física para caminar y subir o bajar algunos de los caminos que llevan a Los Fortines. Los guías, la disponibilidad de un Guías y un Paramédico, la asistencia del guarda-parques, refuerzan la confianza en caso de alguna contingencia.

Hay una “regla de oro” del Parque en la que insisto frente a los hábitos urbanos de llevar algún “recuerdito”. Nos toca revisar y reprogramar nuestros hábitos: No podemos ni debemos traernos nada tangible de la montaña (excepto la basura que generemos). Sobre lo que no hay restricción es la hermosura del lugar: la visita, caminata y recorrido con tus propios ojos y demás sentidos es el mejor recuerdo. Pero, si hay la posibilidad de un cómplice: el lente sencillo o sofisticado de un dispositivo móvil, una cámara fotográfica o de video que capture las imágenes. No lo olviden! Les puede servir para sus propias crónicas de viaje y bitácoras
Me alegra haber podido completar el ciclo, dejando esta ‘bolsita’ de energía de bienestar en unos párrafos, en un video y en una mezcla de imágenes. Son muchos los detalles, anécdotas que podrían incorporarse en este texto pero hay que dejar algo “en el tintero” de sentires y saberes.
Vale la pena!

Colofón:

Fundhea me ha permitido incorporarme de manera amplia y flexible a un espacio para aportar y recibir en calidad humana, y sobretodo compartir recorridos e inquietudes sobre por el patrimonio, la historia y cultura. Gracias a mi colega UCVista y amiga Beatriz Guevara por su madrinazgo para la primera ruta, gracias a Derbys López por su constancia en el liderazgo y gracias a todo el equipo de trabajo. Si se me olvidó mencionar a alguien saben que no es por falta de cariño. Gracias!


El Camino de los Españoles revela sus secretos

La Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente organiza un recorrido que muestra la antigua gloria de la vía comercial más importante de la colonia

La plaza La Pastora es el punto de encuentro para un grupo de personas deseosas de conocer más sobre los senderos menos transitados del imponente cerro Ávila. Amas de casa, estudiantes y profesionales de diversas áreas acuden a la convocatoria realizada por la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea): inscribirse, a cambio de una colaboración, en un recorrido que unirá las huellas del pasado en el Camino de los Españoles.
Derbys López, miembro fundador de la organización, da la bienvenida a lo que será la ruta Los Fortines del Ávila: “La idea es contar la historia en el sitio que sucedió, con información del saber popular y una vista panorámica de la ciudad. Queremos rescatar el valor patrimonial de estos lugares”.
Puerta a Caracas
Dos vehículos rústicos llevan al grupo desde la plaza La Pastora hasta el mirador de Puerta Caracas, el primer punto del recorrido. La vía para llegar hasta allá se adentra por las calles pintorescas, cuyas paredes se encuentran llenas de color y arte.
Desde allí, se observa la ciudad como una maqueta llena de casitas y edificios. Líneas verdes que se convierten en espacios la atraviesan. En ese mirador, junto a un monumento a Bolívar y Martí –antiguos transeúntes del camino–  comienzan a surgir las historias.
“Muy poca gente sabe que en el Ávila existían fortalezas que defendían el Camino de los Españoles y la ciudad. En ese entonces, La Guaira era más importante que Caracas”, relata López. El Camino de los Españoles era la única vía de tránsito, donde se cobraban los impuestos. Comenzaba desde la plaza Bolívar hasta lo que hoy se conoce como el bulevar Panteón.
López va señalando todo: la frontera sur, que se encontraba justo donde están las torres del Centro Simón Bolívar; el cerro El Volcán, tras el cual se esconde el pueblo de El Hatillo y, más abajo, La Boyera y Baruta. Su brazo, transformado en brújula, indica las vías hacia los Valles del Tuy, la Autopista Regional del Centro, El Paraíso, La Vega, Montalbán, Antímano y Las Adjuntas.
Herencia de fe
La capilla de San José, ubicada en la comunidad de Campo Alegre, recibe a los visitantes con un altar modesto y la mirada cabizbaja del Nazareno. Oralis Pérez de Aranguren, quien vive con su familia frente a la capilla, es la encargada de mantener el templo. Heredó la responsabilidad de su madre como parte de una tradición: los Aranguren recibieron la custodia de la capilla luego de que Manuel Teodoro Muñoz, benefactor de Campo Alegre, la construyera y donara al pueblo.
En la quietud de este santuario, López cuenta cómo el camino también fue empleado como ruta de peregrinación gracias al esfuerzo del padre Santiago Machado, cura de Maiquetía. Machado fue cautivado por el fervor que observó en el culto a la Virgen María durante un viaje a Francia en 1884. Antes de volver a Venezuela, pidió permiso a la municipalidad y retiró piedras del manantial cercano al altar, compró una imagen de la Virgen tamaño natural y regresó. 
Tras hablar con los feligreses de la iglesia San Sebastián de Maiquetía construyó en el templo una gruta a Nuestra Señora de Lourdes, lo cual dio inicio al primer culto a esa advocación en el país. Además, organizó un vía crucis para el día de la aparición y escogió para ello el Camino de los Españoles. La Virgen era llevada un día antes a la iglesia La Pastora y le hacían una misa a las 5:00 am. Posteriormente, la trasladaban a la iglesia de San Sebastián a través del camino.
La capilla de Campo Alegre se convirtió en la tercera estación del vía crucis de Nuestra Señora de Lourdes. La peregrinación cumplió 128 años y se sigue haciendo cada 11 de febrero.
Cultivos prehispánicos
La tercera parada del paseo regala una doble vista de Caracas y, al otro lado, del litoral central. Es el sector Dos Caminos, donde una pequeña loma representa el límite entre el distrito capital y el estado Vargas. Desde ese mirador natural se vislumbran los cultivos de Sanchorquiz, poblado que debe su identidad a la corrupción del nombre del militar y marino español Sancho de Alquiza, quien fue presidente de cabildo de Caracas.
Sus esclavos, traídos de África, no hablaban español, por lo que les costaba pronunciar correctamente el nombre de su amo. Los poblados de   Sanchorquiz y Hoyo de la Cumbre (el más alto de la parroquia Maiquetía) se dedican a la prestación de servicios y a la agricultura. Antiguamente eran pequeños caseríos en torno a las haciendas.
Sembradíos de brócoli, lechuga, cebollín, ajoporro, zanahorias y cilantro despiertan los sentidos: el aire se carga de aromas y el verde, en todos sus matices, llena el paisaje de frescura.
Los blancos de orilla, a quienes sólo se les permitía vivir a las orillas de las ciudades, fueron los pobladores de esa zona. La influencia canaria trajo las plantas de tuna, que aún forman parte de la vegetación del sector. López afirma que algunas de esas terrazas tienen hasta 1.000 años de antigüedad. Llama la atención que ningún cultivo está cercado, pues cada familia trabaja de manera conjunta y respeta los terrenos.
De vigías y defensas
Llegar al puesto de guardaparques El Fortín presagia un encuentro con la grandeza de las vistas que ofrece la montaña desde las ruinas del Fortín de San Joaquín de la Cuchilla, conocido también como el Fortín de la Cumbre. En esta meseta se puede acampar o tener un tranquilo picnic, rodeado de naturaleza e historia.
La construcción perteneció a la parte alta del sistema de defensa del puerto de La Guaira. Los sectores de La Atalaya, Castillo Negro y Castillo Blanco también formaron parte de este conjunto de protección. Humboldt, Simón Bolívar y Francisco de Miranda pasaron por el Fortín de la Cumbre, que conserva en pie sus merlonas (espacios por los que se asomaban los cañones).
España donó dinero para la recuperación y puesta en uso de lo que quedaba. Los arquitectos Graziano Gasparini y Nedo Paniz se encargaron del proceso de investigación: encontraron los planos originales y hallaron las bases en la tierra. No obstante, la recuperación fue abandonada, al igual que las de La Atalaya y Castillo Negro.
Media hora de caminata por un sendero de espesa vegetación conduce a la cima de Castillo Negro, a 1.500 metros sobre el nivel del mar. Aunque la subida puede agotar un poco, no es necesario ser un deportista ni tener una condición física excelente para alcanzar la meta. Al llegar, el viento es el protagonista: la fuerte brisa revuelve los cabellos, acaricia el rostro y susurra de vez en cuando. Quienes subieron en pareja se abrazan, pues el frío comienza a hacer de las suyas. 
Del fortín de Castillo Negro sólo quedan los cimientos. Allí se sientan algunos para recuperar el aliento y disfrutar de la vista, que –dependiendo de la neblina– dibuja una paleta de lilas, dorados y cobrizos. Entre una cama de nubes se divisa el mar, y del otro lado las luces de Caracas asemejan a cocuyos que pueblan el valle y sus montañas.
Cuando el negro lo absorbe todo, las linternas se encienden para mostrar el camino de regreso hacia los rústicos. Los participantes son llevados hasta la estación del Metro de El Silencio, donde se da por terminada la excursión. El Ávila se observa a lo lejos, ahora más grande y profundo. Espera paciente para revelar, a nuevos caminantes, sus secretos de historia y tradición.
Seis años recuperando caminos
Fundhea (www.facebook.com/Fundhea) cumplió seis años de dar a conocer la historia oral de Caracas mediante el Programa de Rutas Ecopatrimoniales. Para mayor información sobre sus actividades, visite la página en Facebook o escriba al correo fundhea@hotmail.com. También se les puede seguir en Twitter por@fundhea.


Los Caminos del Ávila

La montaña que se impone esplendorosa sobre Caracas y es sosiego ante el caos que hay debajo, abarca muchas más posibilidades que un paseo en el teleférico o la subida al sector Sabas Nieves. Acá un compendio de actividades que invitan al descubrimiento de este grandioso pulmón verde
El Ávila es conocido como el pulmón verde de Caracas


Vuelo de montaña
Tres ingenieros forestales diseñaron un parque ecoturístico para desarrollar actividades desde las copas de los árboles del Jardín Botánico de Mérida en 2001, y su iniciativa fue tan exitosa que Inparques los invitó a replicarla en el Ávila en 2008. “Todas las estructuras las construimos nosotros mismos. El circuito es de cinco plataformas: un puente colgante de 22 metros de longitud y tres tirolinas de 20 metros, 60 metros y 120 metros, respectivamente”, describe Álvaro Iglesias, uno de los socios, sobre una actividad de una hora en la que niños mayores de 5 años y adultos de no más de 110 kilos pueden participar. El parque se encuentra en el sector Los Venados, cuyo acceso es posible a pie o desde carros de doble tracción que se toman en Cotiza. “El consejo es que lleguen temprano, allá arriba hay lugares para comer. Es un buen paseo para hacer en Carnaval y Semana Santa”, recomienda Iglesias. Operan sábados y domingos desde las 9:30 a. m. hasta las 3:30 p. m. y durante agosto estarán de jueves a domingos. Más información en: www.senderosaereos.com

Galipán integral
Para hacer algo diferente al reiterado plan de comer sándwich de pernil y comprar flores en los sectores de Boca de Tigre y El Guamito (también conocido como La Hoyada), la amplia conocedora de la zona y dueña de la chocolatería Picacho, Nela Moser, propone un paseo alternativo y de contacto con la naturaleza. “Hacer la caminata de 45 minutos desde Boca de Tigre hasta el cerro El Picacho es realmente hermoso, pues no pasan carros y, si el día está despejado, se ve la costa de La Guaira desde una piedra grande que es como una cumbre”, indica. También sugiere un plan sencillo: simplemente caminar por los alrededores de Boca de Tigre. “Allí pueden bajar a la gruta de la Virgen de la Rosa Mística, visitar la escuelita de Galipán y el taller de chocolates, en el que hacemos degustaciones”, invita. La visita a este taller está incluida en la ruta ecopatrimonial ideada por la Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente, que además acompaña el recorrido con anécdotas históricas y le suma la visita a las ruinas de la antigua Hacienda Galipán, ahora convertida en posada. La entrada a Galipán está abierta hasta las 5:00 p. m. y los quioscos de comida cierran a las 7:00 p. m., aproximadamente. “Vale recordar que también hay una variedad amplia de posadas y restaurantes para diferentes presupuestos”, sugiere Moser para quienes deseen pernoctar.

La cara del litoral
Derbys López se topó con las ruinas históricas del lado norte del Ávila al desempeñarse como voluntario de Protección Civil y rescatista, y desde allí nació una nueva pasión: dar a conocer estos caminos que se trazaron desde tiempos coloniales. “Casi no se han dibujado mapas de la cara del Ávila que da hacia el mar, y aquí hay muchísima historia y cosas por ver”, describe. Desde Fundhea realizan diferentes recorridos que requieren de una vasta investigación sobre su historia. Acá tan sólo un par de ellos:

FORTINES DEL ÁVILA. Es un recorrido por tres de los cinco fortines que formaron parte del sistema de defensa del puerto de La Guaira en la Colonia e Independencia, indica. “Todo se hace en rústico. Antes pasamos por los poblados de Campo Alegre y Sanchorquiz, donde la comunidad local cultiva y se puede comer. Después llegamos al fortín de La Cumbre y desde allí es una caminata de 25 minutos hacia los fortines Castillo Negro y La Atalaya”, comenta sobre un paseo que comienza entrada la mañana para observar el atardecer cayendo sobre Caracas y La Guaira.

CAMINO VIEJO DE LOS ESPAÑOLES A LA MAR. López destaca que este recorrido implica una caminata de tres horas, lo que conlleva una mayor exigencia física. “Se sube en rústico hasta el fortín de La Cumbre y allí bajamos a pie hasta Maiquetía. Visitamos las ruinas de la hacienda Corozal, el fortín El Salto, la hacienda La Venta y la vegetación va desde bosque nublado a desértico”, describe.

Ambos recorridos parten desde la plaza La Pastora. Más información en: www.fundhea.blogspot.com

Subir seguro
Ante el cúmulo de historias de extravíos dentro de la montaña, la deportista Lilian Tintori, en compañía del grupo de expertos de su asociación Pura Energía, determinó diseñar un mapa de rutas que fuera comprensible para todos. “Nos tardamos 6 meses haciéndolo para registrar los caminos señalizados por Inparques y captar la ubicación con un GPS”, comenta. El mapa actualizado contiene 26 rutas que parten desde las diferentes entradas al Ávila desde Caracas. “Está detallado desde El Marqués y hasta San Bernardino, con indicadores como termómetro de dificultad, tiempo de ascenso, distancia total de ruta, abastecimiento de agua y puesto de guardaparques”, señala Tintori sobre el útil recurso. Está a la venta en la tienda de Pura Energía, en la 3era transversal de Los Palos Grandes, entre 3era y 4ta avenida. Costo: 100 bolívares. Más información en: www.puraenergiaweb.com

Más allá de Sabas Nieves
Lilian Tintori y el alpinista Alfredo Autiero sugieren rutas alternativas a Sabas Nieves que no demandan un elevado nivel atlético ni una gran inversión de tiempo:

EL BANQUITO: “Es una pequeña parada un poco más arriba de Sabas Nieves, como a 25 minutos. Tiene una panorámica de la ciudad muy bonita y no se acumula tanta gente”, explica Tintori.
CORTAFUEGOS: ambos expertos la sugieren para corredores, pues tiene una superficie de 5 kilómetros en plano y con vista a la ciudad. “Se puede acceder desde la entrada de Chacaíto, localizada en La Castellana, o desde Maripérez y además se encuentra con la quebrada Ávila”, indica Autiero.
PIEDRA EL INDIO: “Se puede llegar por las entradas de Sebucán o conectando con la ruta de Pajaritos. Es un lugar bellísimo”, dice Tintori, aunque hace la salvedad de que requiere de mayor esfuerzo físico.

Los picos
El alpinista Alfredo Autiero, que acumula años de ascensos al Ávila, indica las características y recomendaciones de sus principales cumbres:
NAIGUATÁ: “Casi tiene una vegetación prepáramo, por estar a más de 2.700 metros de altura. Es el más exigente, distante y si la persona no está entrenada, lo más recomendable es que pernocte. El tiempo estándar de ascenso es entre 5 y 6 horas”.
ORIENTAL: “Es el que identifica a la cordillera de la Costa, y es el punto más alto de Caracas. Puede subirse por la entrada de Cachimbo, que es la más exigente, o por Sabas Nieves, hasta el sector La Silla”.
OCCIDENTAL: “Es el más modesto de los tres y un excelente punto de partida para el primer ascenso de cualquier persona. Puede subirse por la misma ruta de Sabas Nieves y La Silla”.

Siempre equipado
Alfredo Autiero enumera el equipamiento básico para los ascensos más largos. “Lo ideal es salir a las 6:30 de la mañana, llevar una chaqueta de forro en el morral, una botella de agua siempre llena, una linterna y algún tipo de comunicación. Siempre avisar por dónde vas y si se lleva una bitácora del recorrido y un posicionador GPS, mucho mejor”, aconseja. 
Fuente: http://www.el-nacional.com/todo_en_domingo/caminos-Avila_0_213578783.html

miércoles, 20 de agosto de 2014

¡En Caracas es la cosa!

No todo es caos o inseguridad. Algunos emprendedores vienen desafiando prejuicios con originales rutas temáticas para que los caraqueños abandonen sus guetos y descubran la ciudad más allá de los centros comerciales.


por EFRAÍN CASTILLO  |  DOMINGO 23 DE JUNIO DE 2013


Los fortines del Ávila... y más allá
¿Sabía que en el Waraira Repano hubo un sistema de fortalezas y castillos militares diseñados para proteger de piratas a la ciudad de La Guaira, principal puerto español de Venezuela durante la época de la Colonia? ¿O que en sus montañas funcionó un mausoleo en el cual un médico alemán conocido como el Doctor Knoche practicaba la momificación humana? Pues bien, desde hace seis años, el paramédico, explorador y apasionado del pasado Derbys López asumió la tarea de rescatar, para la memoria de las nuevas generaciones, estas y otras historias encerradas en distintos rincones de Caracas y La Guaira, descubriéndolas desde el propio lugar de los hechos.

A través de la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea), que creó en 2007 junto a otros doce compañeros, se ha venido dedicando a investigar sucesos y anécdotas de estas dos ciudades y se propuso diseñar paseos alrededor de los lugares donde ocurrieron. El resultado: 12 rutas ecopatrimoniales guiadas, que incluyen desde el llamado Camino de los Españoles en El Ávila hasta El Calvario o el casco histórico de La Guaira, con sugerentes nombres como "El parque del ego de dos presidentes", "Entre santos e iglesias", "Caracas, la París de un piso" o "El camino del Pirata". En todas, los participantes conocen el patrimonio arquitectónico e intangible de la zona y comparten con la comunidad, además de que siempre se sensibilizan sobre la protección del ecosistema.

"Nuestro objetivo fundamental es educativo y para nosotros cada ruta es una aula abierta con un tema definido -dice López, cuyo proyecto ya fue reconocido por la Asociación Internacional Restauradores Sin Fronteras e incluido en el Manual Iberoamericano de Turismo Cultural. Queremos que la gente disfrute la ciudad y descubra su pasado más allá de lo que aparece en los libros y entienda que conociendo su patrimonio puede ayudar a conservarlo y protegerlo. Además, tratamos de involucrar a los habitantes de las comunidades de la zona para que aprovechen las oportunidades que brinda el turismo, de manera que participen como voluntarios, ofreciendo sus productos o contribuyendo con la seguridad".

López considera la ruta de los fortines del Ávila como su consentida, por todo lo que ofrece. "Esa fue la única vía de comunicación entre Caracas y La Guaira durante el siglo XV y XVI y en el paseo podemos explicarle a la gente sobre las 21 fortalezas que estuvieron en esas montañas, además de que pueden apreciar las ruinas de varias de esas construcciones, conocer cultivos propios del lugar y su diversidad natural".

Este paseo de unas seis horas se organiza para grupos de, mínimo, 10 personas y se realiza todos los sábados. Parte de la Plaza José Félix Ribas de La Pastora y combina transporte en vehículos rústicos y caminatas. "Mucha gente cree que el oeste es una zona de barbarie y se queda en los centros comerciales porque quiere aislarse de lo que piensa es un sector de guerra, cuando en verdad está lleno de historia. Queremos que la gente se adueñe de los espacios públicos recuperados o que con su presencia ayude a que esos espacios se recuperen. Esa es nuestra labor. Recordar para conservar".

 http://fundhea.blogspot.com / Twitter: @fundhea







viernes, 21 de marzo de 2014

Experiencia de Germán y Alicia Hernandez

Derbys -

Tomamos cuatro paseos dirigidos por ti y por tus amigos de FUNDHEA, a Picacho de Galipán, a los Fortines de la Sierra, a El Calvario, y al Casco Histórico de La Guayra. Esta oportunidad mi hija Alicia vino a Venezuela por primera vez. La experiencia que tuvimos ambos fue extraordinaria y de alto valor educativo tanto para la persona que no conoce mucho de la historia de Venezuela, como es Alicia, así como para el fanático historiador amateur como soy yo. Ambos aprendimos mucho de lo que no se escribe en los libros de historia; es ese elemento de la historia que queda viva en la memoria colectiva de nuestros pueblos y la cultura popular de la nación. Todo interesantísimo y ameno, nunca aburrido, bien coordinado y con grupos de gente cariñosa y amable en busca de lo mismo; los paseos organizados por ti a través de FUNDHEA son altamente recomendables ya que uno retorna de la excursión con una nueva y profunda apreciación por nuestro querido Ávila, sus fértiles tierras, y su hermosa gente de igualmente mágica y fértil imaginación e historia.

Será hasta la próxima vez que regresemos, espero que no sea muy distante en el tiempo.

Gracias por tu amabilidad y diligencia. Salimos en unas pocas horas al aeropuerto.

Un fuerte abrazo,

Germán y Alicia Hernández
Miami, Florida, EEUU  

18- 06- 2012

 


Amor a la historia y al Ávila

Fortines, arquitectura y personajes coloniales se mezclan con la naturaleza en los recorridos

Desde hace cinco años un grupo de enamorados del Parque Nacional Waraira Repano organiza actividades de excursionismo en esa montaña.
También comparten la pasión por la investigación y la documentación. Fue así que nació la Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente (Fundhea).
"Utilizamos el excursionismo como base de investigación y para educar sobre la historia de nuestro país", dijo Derbis López, fundador y director general de la organización.
Sin patrocinantes públicos o privados, Fundhea costea sus investigaciones con los paseos que organizan, que principalmente son el la ladera norte del Ávila, con vista hacia el mar, y en la que quedan aún vestigios de la época colonial.
De allí surgieron las rutas ecopatrimoniales: paseos en los que se combinan el disfrute del ambiente con el conocimiento de la historia.
"Si encontramos un sitio o restos de alguna obra primero investigamos, hacemos planos, tomamos fotos, recopilamos testimonios de la comunidad y contrastamos con la documentación escrita para darle forma a esa historia, que luego presentamos", agregó López.

RUTAS ECOPATRIMONIALES

Fundhea ha creado seis rutas para el público que son el resultado de su trabajo investigativo.

LOS FORTINES DEL AVILA: Un paseo por el camino de los españoles en el que aún quedan restos de los fuertes que servían para la defensa de Caracas. El viaje incluye estadías para disfrutar del amanecer y el atardecer en el Ávila. Es adecuado para personas mayores o con algún tipo de discapacidad que

PICACHO DE GALIPAN, EL CAMINO DEL PIRATA: el cerro el picacho es el que más se interna en el mar. Desde allí se puede apreciar 75% del estado Vargas. La ruta fue la que utilizó Amyas Preston, un pirata británico que en 1595 invadió Caracas. Hay registros de ese ataque.

MAUSOLEO DEL DOCTOR KNOCHE: Parte del pueblo de San José de Galipán y pasa por los restos de la hacienda del médico alemán Gottfried Knoche. Aún es apreciable el sistema de terrazas y laboratorio en el que practicaba embalsamamientos el personaje, cuya vida y trabajo siguen rodeados de misterio.

TRAS LA HUELLA DE GUZMAN: Es un recorrido por los edificios construidos durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco en el casco histórico de Caracas.

EL CALVARIO, EL EGO DE DOS PRESIDENTES: A lo largo del paseo se comenta la vida y la obra de Guzmán Blanco y Joaquín Crespo, los responsables de la construcción y ampliación de ese lugar de Caracas.

LA GUAIRA ECOPATRIMONIAL: Viaje por el casco histórico y algunos de los 17 fortines construidos en la Colonia en los caminos de Caracas. Quedan 3 en La Guaira y 4 en el camino de los españoles.

TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTO

Fundhea organiza grupos para paseos entre semana de un mínimo de 10 personas. Para participar en ellos hay que establecer el contacto a a través del blog http://fundhea.blogspot.com.
Incluyen primeros auxilios y la asistencia de paramédicos.
La organización también imparte un curso de excursionismo de bajo impacto ambiental, para los que quieran acampar y usar equipos con pernocta, y un taller de aspectos psicológicos de la supervivencia y primero auxilios en el excursionismo.

Edición Aniversaria del diario "Primera Hora" 31 de Mayo de 2012...

martes, 8 de octubre de 2013

Las cosas que descubro de esta ciudad… Los fortines que oculta El Ávila



Alguna vez escuché de la existencia de unos fortines en El Ávila. Pero de allí a creer que quedaba algo de ellos, pues no. ¿Cómo? ¿Por lo menos, se verían de lejos? O se hablaría más de ellos. No sé. Lo cierto es que a veces olvidamos las dimensiones del Parque Nacional y otras desconocemos lo que esconde nuestro pulmón natural.
Por esas cosas del azar -o de Facebook, mejor dicho-  descubrí que existe un grupo que se llama Fundhea (Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente) y que ellos conocen el secreto mejor guardado de El Ávila. Y aquí va lo mejor: el equipo no sólo sabe dónde están los fortines sino que se encarga de llevar a personas interesadas en descubrirlos.
Así que un sábado, acepté la invitación de Fundhea y me lancé -junto a Caque, mi compañero de aventuras citadinas- a ver que tanto de fábula o de realidad había en el cuento de los fortines. El madrugonazo es parte del viaje, pues hay que estar a las 8 de la mañana en La Pastora. Allí te encuentras con un grupo muy variopinto de personas, con quien te une la misma curiosidad. Es casi, casi un plan vacacional.


Te montas en un jeep y comienza el recorrido. Varias paradas se hacen a lo largo de la ruta, lo que abre el paréntesis para que Derbys López explique las anécdotas del lugar. A la hora de almuerzo, nos detuvimos en un sembradío, ubicado en la parte más alta de Maiquetía. Allí comimos junto a un montón de lechugas, zanahorias y remolacha, dentro de un extraño ambiente nublado pero cargado de humedad.
Salimos rumbo a los fortines. Bien!!! Tras un trecho caminando, se llega a El Fortín San Joaquín de la Cuchilla, cuya construcción data de 1770. De él sólo queda en pie las paredes exteriores y un aljibe que tiene un poco más de cinco metros de profundidad. Igual, da mucha emoción estar allí y descubrir ese espacio. Claro, qué chévere hubiese sido si lo hubiesen preservado más. Pero bueno… No se puede negar que lo que hay está bien mantenido, que los guardianes de ese espacio le ponen cariño y te cuentan detalles histórico del lugar con esmero.

Continuamos hacia el Fortín del Medio y el Castillo Negro, de los cuales no queda prácticamente nada. Uno que otro vestigio, para que te des una idea de que existió. Lo fascinante es la oportunidad que tienes de estar en un lugar único y disfrutar desde allí de un espectacular atardecer. El paseo es íncreíble, pero debo decir que la dedicación que le pone el equipo de Derbys hace que uno se sienta privilegiado de conocer este espacio de la ciudad. ¿Entonces, qué? ¿Se animan?


Para más información:

Mirelis Morales Tovar
@mi_mo_to
Fotos: cortesía de Fundhea 

Una ruta de senderismo para distraer la mente

Las rutas que ofrece el Warairarepano son ideales para disfrutar de un momento de "relax" y contacto con la naturaleza, sin ir muy lejos de la ciudad. Conozca cómo por Bs.F. 125 podrá hacer el recorrido que incluye transporte y guía
28/08/2011 

Patricia Cohen | ÚN.- Los Fortines del Ávila al atardecer constituyen una ruta de senderismo que tiene la Fundacion Historia Ecoturismo y Ambiente (Fundhea) por la vertiente norte del Parque Warairarepano, una o dos veces al mes. La próxima fecha pautada en agenda es el domingo 28, a las 10:30 am.

Esta excursión consiste en conocer los vestigios que aún quedan en el Ávila de lo que fue el sistema de defensa del Puerto de La Guaira y Caracas, como son los fortines en el Camino de los españoles (La Cumbre y Pueblo de Hoyo).

Durante el recorrido, el guía Derbys López relatará algunas anécdotas históricas de estos castillos y los expedicionistas disfrutarán de un paisaje natural al atardecer.

El punto de encuentro es en la plaza La Pastora, en Caracas, desde donde saldrán en yip rumbo al Camino de los Españoles. La caminata será de aproximadamente una hora y bajarán nuevamente en el yip hasta el Metro en El Silencio. El costo es de BsF 125 e incluye la guiatura y el transporte. Adicional, los excursionistas deberán llevar alimentos, hidratación, linterna, dos bolsas negras y ropa cómoda.
  
Contactar por: derbyslo@hotmail.com. 

101 COSAS PARA HACER EN CARACAS ANTES DE MORIR (RENOVADA)

Por: Mirelis Morales (2011)
En un año pueden pasar muchas cosas. Y vaya que lo sé. Por eso, no tenía mucho sentido mantener intacta la vieja lista de las 101 cosas que hacer en Caracas antes de morir luego de un año y 4 meses. Cual si fueran humanos, las ciudades también se transforman, mutan, se renuevan, empeoran. No son estáticas. De allí que asumí el reto de construir otra lista con las nuevas experiencias que se han incorporado a la dinámica de nuestra ciudad. Y cuál sería mi sorpresa que tenemos más de 40 puntos nuevos. Decidí eliminar los items relacionados con la gastronomía y dejarlos para la lista de 101 lugares para comer en Caracas, que también viene con una versión renovada gracias a la colaboración de mis amigos Guillermo Amador, Zinnia Martínez, Alicia Hernández, Vanessa Rolsini y Verónica Esparza. Aparte, tuve que quitar obviamente lo que ya no existe, como las películas porno del Cine Urdaneta. E incorporé muchas de sus sugerencias. Sin más preámbulo, aquí les dejo la nueva versión, espero que la disfruten tanto como yo y que se animen a comenzar a tachar punto por punto.

1.     Vivir la experiencia de una Ruta Nocturna en el Casco Histórico
2.     Ir a ver una obra o un concierto en el renovado Teatro Principal. Y si quedó fiebruo, vaya al Teatro Municipal y al Teatro Nacional.
3.    Hacer Canopi en la estación Los Venados en El Ávila.
4.     Escuchar un concierto mientras te tomas alguito en El Jardín del Museo
5.     Hacer yoga en La Plaza Los Palos Grandes, Plaza Millenium o Parque del Este
6.     Descubrir las cuevas del Indio.  Explorar o escalar, si te atreves.
7.     Conocer los Fortines de El Ávila con los amigos de Fundhea.
8.     Hacer un recorrido en bicicletas con los amigos de Una Sampablera por Caracas o las BiciMamis.
9.     Conocer el Mirador Boyacá en la Cota Mil y aprovechar para hacer yoga con la vista de Caracas.
10.   Recorrer los sábados el Mercado de Los Palos Grandes, tomarse un jugo de naranja y probar algo nuevo en cada visita.
11.   Disfrutar de una obra, un concierto o un cineforo en el Teatro César Rengifo de Petare.
12.   Hacer a pie las rutas gastronómicas que organiza Cultura Chacao con Vanesa Rolfini.
13.   Llenarse de nostalgia en el Mercado de Antigüedades en el Museo del Transporte.
14.   Lanzarse un domingo a Los Próceres y sumarse al programa “Caracas Rueda Libre”
15.   Conocer la nueva sede de la Galería de Arte Nacional.
16.   Asistir a un concierto en el Centro de Acción Social para la Música (Quebrada Honda) y quedarse enamorada de la Sala Simón Bolívar.
17.   No perderse los conciertos gratuitos que se realizan en PDVSA La Estancia. Sobre todo, los domingos.
18.   Ver el atardecer de la ciudad desde uno de los funiculares del teleférico. Y admirar lo hermoso que es la Torre Humboldt.
19.   Comprar piñatas en una de las tantas jugueterías que rodea la Plaza El Venezolano.
20.   Disfrutar de una de las tardes sinfónicas de la Concha Acústica de Bello Monte.
21.   Ver un juego de La Vinotinto en la Plaza Alfredo Sadel
22.   Hacer el Camino de Santiago que organiza la Alcaldía de El Hatillo
23.   Visitar la Casa de Estudio de la Historia Lorenzo Mendoza (Esquina de Veroes. Bulevar Panteón) y sentarse a leer el periódico en la terraza.
24.   Lanzarse una rumba en el bar “Sal si puedes”, callejón de la puñalada Bulevar de Sabana Grande.
25.   Ir a un concierto en la Universidad Simón Bolívar. Escuchar a tu artista en medio de ese ambiente de neblina y pinos gigantes.
26.   Visitar en Semana Santa al Nazareno de San Pablo en la Basílica de Santa Teresa.
27.   Curiosear por el Mercado de Las Pulgas que se monta en la Iglesia San Luis Gonzaga de Chuao.
28.   Ir a una función de cine a cielo abierto en Los Galpones o en la Plaza El Cristo de Baruta.
29.   Ver una obra en el nuevo Teatro de Chacao. El origami naranja de la ciudad.
30.   Subir al MetroCable de San Agustín y ver una de las vistas más interesantes de la ciudad.
31.   Conocer uno de los parques de mascotas (Vizcaya o Kamba en Los Naranjos). Así sea por curiosidad.
32.   Ejercitarse en uno de los gimnasios al aire libre en Chacao, Los Próceres o El Hatillo.
33.   Visitar el parque de las piedras que se encuentra en El Ávila. Es bien curioso.
34.   Pegarse una rumba en El Merendero que se encuentra en la Plaza Andrés Eloy Blanco (Otrora Plaza Lina Ron) o Chocolate con Cariño en la Plaza El Venezolano. Casco Histórico.
35.   Recorrer el Bulevar de Sabana Grande y descubrir las esculturas que se instalaron en el paseo peatonal.
36.   Vivir la experiencia de la cocina itinerante de GastroPop. (Hay que seguirlos a través de la cuenta @Gastropop para saber dónde estarán)
37.   Ir a un Mercadito de la Plaza. Curiosear y sentarse en la grama artificial a comer o a escuchar buenas bandas de música.
38.   Esperar que cada año eventos como Por el Medio de la Calle, la FIA o el Festival de Teatro (si vuelve en 2013) nos sorprenda.
39.   Participar en uno de los Picnic que  organizan los amigos de Ser Urbano o los que se realizan en Los Jardines de Topotepuy. Dos estilos completamente diferentes.
40.   Intercambiar libros en las plazas con los chicos de ReLectura (www.relectura.org)
41.   Descubrir el encanto de La Hacienda La Trinidad.
42.   Tomarse un café o un chocolate en la red de Café Venezuela. Hay que hacerlo!
43.   Dejarnos cautivar en cada Feria de la Lectura (Chacao), Feria del Libro (Libertador), Festival de las Artes y la Lectura (Sucre y Baruta)
44.   Tener el privilegio de conocer la Villa Planchart.
45.   Hacer la ruta de Bolívar. Casa Natal, Museo Bolivariano y Quinta Anauco.
46.   Hacer un trámite en Parque Central o Torres de El Silencio. De esos que tienes que pararte de madrugada y alquilar un banquito.
47.   Subir a El Ávila, sea por Sabas Nieves, La Julia o Pajaritos.
48.   Montarse en un mototaxi. Y si consigue una rebaja en la tarifa, mejor.
49.   Visitar el Club Social Chino (El Bosque) un domingo y desayunar al estilo oriental. No pregunte qué es cada plato. Usted coma.
50.   Conocer el Mercado Peruano que se instala los domingos en Colegio de Ingenieros y compartir con la comunidad.
51.   Tomar el metro en hora pico. Y si hace la transferencia en Capitolio, mejor.
52.   Hacer mercado en Quinta Crespo. O en el Mercado Municipal de Chacao.
53.   Subir las escalinatas de El Calvario y tomarse un café con vista a Caracas.
54.   Conocer el Museo Sacro (Metro Capitolio)
55.   Recorrer el Parque del Este y que no le queda un rincón sin conocer. Incluyendo, el Planetario y ahora El Leander, que incluye una figura tamaño natural de Francisco de Miranda.
56.   Ver el espectáculo de luces de la fuente de Plaza Venezuela.
57.   Llegarse hasta el pueblo de El Hatillo, entrar a la tienda Hannsi y comer en alguno de sus restaurantes. Si quiere montarse en el tranvía, hágalo, es gratis
58.   Tomarse un café a los pies del Obelisco de Plaza Altamira. Y si es durante la Feria de la Lectura, mejor.
59.   Conocer la Ciudad Universitaria. Ello incluye: ir a un concierto en el aula magna de la UCV para ver las nubes de Calder, tomarse una chicha bajo el reloj de la Plaza del Rectorado y quedarse dormido en “tierra de nadie.
60.   Ver la obra de Arturo Michelena “Miranda en la Carraca” en la Galería de Arte Nacional
61.   Volver a la infancia en el Museo de Los Niños. Más ahora, que cumple 30 años.
62.   Conocer la Mezquita de Quebrada Honda. O la Iglesia Ortodoxa de El Hatillo.
63.   Comprar libros usados en el puente de Las Fuerzas Armadas (ahora renovado) o en el pasillo de la UCV.
64.   Conocer el Centro de Arte Los Galpones y su hermosa librería Kalathos, así como sus galerías de arte. (Av. Avila con 8a Trans. de Los Chorros. Metro Parque del Este o Los Dos Caminos)
65.   Ir a un juego Caracas-Magallanes en el estadio universitario.
66.   Recorrer las iglesias del Centro. Sobre todo en Semana Santa.
67.   Conocer el Jardín Botánico. Y darle una mano para que no se muera.
68.   Recorrer el Parque Los Caobos y si coincide con un concierto mejor aún
69.   Pasear por Bellas Artes y visitar el Teatro Teresa Carreño, el Museo de Arte Contemporáneo, la Galería de Arte Nacional y el Museo de Ciencias Naturales.
70.   Ver a los patineteros haciendo piruetas en el parque extremo de Chacao o el de Los Dos Caminos
71.   Participar en alguna carrera que te permita caminar libremente por la autopista.
72.   Admirar lo bella que se ve la escultura Esfera Caracas de Jesús Soto en horas de la noche.
73.   Pasar una noche en el hotel “Aladdin”.
74.   Cumplir con la tradición de ir cada diciembre a la Feria del Ateneo, aunque siempre veamos lo mismo.
75.   Bajar a La Guaira a darse un baño de mar.
76.   Subir a Galipán. Comer sandwich de pernil, fresas con crema
77.   Aprovechar los domingos para adueñarse de la Cota Mil y de la Río Janeiro, así como de la Principal de La Lagunita.
78.   Visitar el Panteón Nacional. Y ahora, el Mausoleo. Presenciar el cambio de guardia.
79.   Conocer las plazas Bolívar de Caracas. La del municipio Libertador, obvio. Y luego la de Chacao,   Baruta y El Hatillo. La Plaza de Petare rinde honores a Antonio José de Sucre.
80.   Ver jugar a La Vinotinto o del Caracas FC.
81.   Bañarse en el Parque Los Chorros. Más ahora que lo remozaron.
82.   Tratar de tomarle una foto a la estatua de María Lionza y al mural de Zapata.
83.   Meterse con los chamos a mojarse en los chorritos de la Plaza Los Palos Grandes.
84.   Escuchar los cuentacuentos del Banco del Libro.
85.   Capturar en fotos al personaje del UlaUla que se ubica en las tardes por la Plaza La Candelaria. O al del camión de muñecas.
86.   Darse un paseo esotérico por la Avenida Baralt y sus alrededores, entre las tiendas de santería.
87.   Lanzarse una rumba intensa en Greenwich (Av. José Luis Sosa, Edificio Marvin. Local 1. Altamira)
88.   Vacilarse una noche de Stand Comedy en Teatro Bar (Calle Orinoco. Las Mercedes)
89.   Pasar una tarde en el Parque Boyacá (Calle Boyacá, El Rosal). Y sentarse a leer en su anfiteatro.
90.   Sorprenderse con el arte urbano de Fe, entre otros. Excluyo a Don Plin y Rose. Eso es vandalismo
91.   Ir a comprar ropa en El Cementerio o Mercado de Guaicaipuro, preferiblemente con alguien que conozca y sepa cuáles son los buenos puestos.
92.   Recorrer la cuadra de Las Novias en el Centro. Es divertidísimo!
93.   Recordar lo que es ir una biblioteca. Ya sea en la Biblioteca Nacional, Biblioteca Central o en la nueva Biblioteca de Los Palos Grandes.
94.   Descubrir el encanto de ir a un concierto en La Hacienda La Vega.
95.   Conocer el Parque del Oeste. Y si no les gusta, lo dicen con conocimiento de causa.
96.   Aventurarse al zoológico de Caricuao y El Pinar. Y ya sabe, si no le gusta, dígalo.
97.   Visitar la Asamblea Nacional o al menos conocerla por fuera. Lo mismo que La Casona o Miraflores.
98.   Darse una vuelta por la calle Luis de Camoes (La Guairita) Y ver cuán elástica son las leyes antipiraterías en esta ciudad.
99.   Pasearse por Los Próceres para recordar a nuestros héroes patrios.
100.Tomarse una bebida afrodisíaca en elpuesto de la Avenida Bolívar.

101.Hacerlo todo de nuevo, e invitar a sus amigos.