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lunes, 29 de enero de 2018

Las momias del Ávila

¿Momias en el Ávila? ¿Eso existe? No vale, eso tiene que ser un cuento, como lo del volcán y los ovnis; de esos que te echan cuando chiquito para asustarte y que dejes de portarte mal.
“Que si sigues así te van a dejar con el señor de las momias”
Y pues resulta que no, que es verdad lo de las momias en el Ávila. Que sí existieron, aunque ya no quede rastro de las originales porque hubo gente que se encargó de robarse todo, pero queda la historia y queda el lugar. Yo había escuchado del Dr. Gottfried Knoche desde hace tiempo ya, pero fui hace apenas un par de años, gracias a un grupo llamado Fundhea. Ellos son una fundación que hace recorridos patrimoniales bastante interesantes, a precios razonables.
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[Nota de la Capitana: Les cuento que con el Ávila me pasa algo parecido a lo que me da con el mar: me encanta pero me da un poquito de miedo al mismo tiempo. Aunque en verdad, he llegado a la conclusión de que no es miedo, sino respeto, y que si no fuera por esa sensación uno tomaría muy malas decisiones. Se los digo porque en rutas como estas es bueno hacer caso, seguir al guía y no desviarse, o puede uno terminar perdido por días]
El día del paseo nuestro grupo -unas 20 personas- salió desde un punto de encuentro que nos notificaron apenas días antes. Unos Jeeps nos llevaron hacia la vertiente norte del Ávila, cerca de la Plaza Bolívar. Vayan desayunados, porque esa caminata no se aguanta sin comida.
Ya desde la Plaza Bolivar la vista es impresionante. En un dia despejado se ve clarito el mar. El clima en nuestro paseo estuvo movido, nos dio chance de disfrutar del solecito pero también llevamos un buen baño de lluvia, porque El Ávila no me deja volver completamente seca nunca.

Vamos al grano: las momias 


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Es una réplica. También hay una de un perro.



Un toque de historia: El Dr. Gotfried Knoche nació y estudió en Alemania, pero se vino a trabajar para acá. Se trajo a su familia completa y revalidó el título. Aunque hay muchos datos registrados sobre su obra médica aquí en Venezuela, es uno de los personajes con más misterio a su alrededor. Trabajaba en el Hospital San Juan De Dios de La Guaira, y además trabajó para resolver la epidemia de cólera que hubo en la zona; por cosas como éstas, era visto como el ‘José Gregorio’ del litoral. Pero por lo que es recordado, su aspecto más conocido y desconocido a la vez, es su trabajo de investigación sobre la conservación de cuerpos. Lo que hizo este señor fue inventar un suero que lograba conservar a los cadáveres, cuya fórmula nunca se supo a ciencia cierta. Como todo adelantado a su época, no fue muy comprendido. Dicen que varios personajes de la historia de Venezuela fueron embalsamados por Knoche, volviéndolos “momias”.  Decidió vivir en la Hacienda Buena Vista en Galipán, que es precisamente el objeto de la visita. Aparentemente la casa era una belleza construida con el estilo ‘Selva Negra’ alemán, con muy buen clima, porque abajo en La Guaira era muy húmedo.
El cuento, debo decir, varía un poco según el grupo con el que hagas el paseo. Todos quieren tener la verdad absoluta y discuten sobre los hechos o la falta de ellos. Lo sé porque además, ese día nos encontramos otro grupo y pudimos escuchar un poco sus historias. A mi me gusta que las cosas sean lo más fieles a la realidad, no por falta de imaginación, sino porque pienso que para conservar el patrimonio de algo hay que tratar de distorsionarlo lo menos posible. Lo que hicimos nosotros fue investigar un poco al regresar, preguntarle a gente confiable y completar lo que habíamos aprendido. Rescatamos mucho la idea de Fundhea de olvidar la imagen de “médico loco” de Knoche, porque en verdad hizo muchos aportes a la comunidad y fue una figura muy respetada, sobre todo en Vargas, donde ejercía.

El camino 

Desde la Plaza Bolívar hay que caminar un trecho de más o menos una hora, de dificultad media, que se puede incrementar ligeramente si recién ha llovido. Cuando se acaba, llegas a un claro donde te recibe la primera ‘’momia”, que en realidad es una utilería puesta allí para darle emoción a la cosa. No negamos que es atractivo llegar y ver esa figura, pero quizás te eleva mucho las expectativas.

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¿Por qué? Les digo que no hay que hacerse mucha ilusión con las “ruinas”. A pensar que una de las primeras cosas que encuentras es el mausoleo, que se ve imponente entre la vegetación y la niebla y que te genera un friíto en el cuerpo mientras te vas acercando, e incluso, sientes temor al llegar, pensé que había más construcción aún en pie, pero resulta que se han llevado ya casi todo. Y no les hablo solo de hampa común, sino que el mismo yerno de Knoche destruyó la casa buscando un supuesto entierro, con el supuesto tesoro del doctor. No sólo se han llevado las osamentas -las que se ven son resultado de una ambientación, como les dije- sino que de la casa apenas quedan algunas piedras, y hasta las tumbas son una reconstrucción. El mausoleo sí está prácticamente entero y dependiendo del día puedes entrar y curiosear adentro.
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[Nota de la Capitana: hay gente que se queda a acampar aquí de noche. Muy miedosa para ese plan, pero suerte con eso]
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El mausoleo



Por supuesto, usando mucho la imaginación, pueden re construir la casa mentalmente a través del relato que les echan. Imaginarse la cantidad de tiempo que ese señor se echaba a su casa todos los días, las condiciones de vivir ahí, el frío que debe haber hecho cuando caía el sol. El tamaño de la casa, los ruidos de la montaña de noche.
Incluso cuando entré a la pequeña construcción que sigue entera -el laboratorio- me imaginé al doctor haciendo las preparaciones, y como en una especie de película muy vieja, el momento donde preparaba a una de las momias. Sí, es muy fácil darle la estética de una película de terror, ¡Pero ese señor hacía ciencia! ¿Qué increíble esas personas adelantadas a su tiempo que descubren ese tipo de cosas, no?
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La réplica de las tumbas



Oportunidades de fotos hay por montón. Están también los restos de un balcón -inserte aquí la imagen de la doncella en vestido de época- El problema es que entre la lluvia y la humedad a mitad de paseo ya yo estaba bastante impresentable, y aunque igual me la tomé, por algún traspapeleo digital casi todas las fotos de este paseo desaparecieron, así que habrá que volver.
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La entrada del laboratorio



El almuerzo lo hicimos sentados en el Mausoleo, hablando con el grupo, que resultó bien agradable. Hay algo ideal de irse a viajes con gente que no conoces; no esperas nada de nadie, y todo es una sorpresa. Si son panas pueden ser un amigo nuevo, si no los soportas, simplemente no los vuelves a ver.
Me gusta que gracias a paseos como este y a la capacidad de transmitir información que hay ahora, esta gente de Fundhea se está encargando de disipar un poco el mito tipo de película de terror que había alrededor del Dr. Knoche. Hacía experimentos, sí, pero si buscas un poco más profundamente en la historia ves que ese señor no estaba loco, era un genio. Era benefactor del pueblo de La Guaira y su trabajo estaba enfocado en la ciencia.
Lo que no me disfruté, además de saber que el vandalismo ha podido más que la memoria histórica – por lo menos hasta ahora- fue saber que existen varios grupos que claman dedicarse a la historia y a su conocimiento, pero que trabajan por separado. Muchos tienen ideas muy distintas, que van desde la disputa sobre si el apellido es Knoch o Knoche, hasta contradecirse en datos generales. Uno de estos grupos reconstruyó lo que pudo, y puso una réplica de las momias, algo de lo que no todos son fans. Y eso lo entiendo, porque incluso la restauración de las lápidas no es históricamente correcta. Yo no estoy tan en desacuerdo con ‘reconstruir’. Aunque la idea es evitar que se haga un circo dela historia, hay ciertas cosas que, bien logradas, llamarían mucho la atención del público. Fundhea se ha encargado de hacer una investigación con rigor y método científico según nos explicaron, pero ¿No sería más productivo trabajar en conjunto, potenciar los instrumentos y beneficiarse todos del desarrollo de la ruta? Sería una buena manera de dar ejemplo -más del que ya nos están dando al emprender y rescatar pedazos de la historia- de cómo juntos es mejor construir un país.
Más allá de estos pequeños conflictos, este paseo es sumamente interesante y más que recomendable, sobre todo porque es parte de nuestro imaginario popular caraqueño que no todos conocen y que en realidad es muy rico para dejarlo perder.

Los datos 

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Fundhea nos llevó a nosotros, y puedo decir que los recomiendo. Ellos publican su trabajo en su Instagram y ahí sale la información sobre los días y los costos. Pueden escribir un correo a fundhea@hotmail.com para pedir la planilla de inscripción. El procedimiento es revisar su calendario, decidir cuál te gusta más, anotarte y esperar pacientemente a que llegue el día de ir a excursiones. También hay otros grupos que han armado la excursión, como Acamparavila, aunque a esta ruta en particular no he ido con ellos.
¿Qué llevar?  Es una excursión de leve a mediana dificultad, dependiendo de si ha llovido o de si no están acostumbrados a estos paseos. Un morral pequeño es suficiente, y yo les recomendaría que lleven agua, merienda, su almuerzo, una camisa y medias para cambiarse en caso de que llueva, un impermeable. Usen protector solar y repelente de zancudos. Vayan con zapatos cómodos y que no resbalen (o sea, NO vayan en Converse. Al Ávila no se va con zapatos lisos).
Recomendaciones: lleven una bolsa impermeable para que los electrónicos no se mojen. San discretos con lo que llevan, aunque les digo que yo tenía mi cámara y no hubo problemas, ni me sentí insegura. No se separen de los guías, y no intenten meterse por caminos no señalizados. Tomen la información ‘con un grano de sal’, y ¡Disfruten! Me cuentan cómo les fue.
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https://todoesunviaje.wordpress.com/2017/10/24/las-momias-del-avila/

Teleférico fantasma


Si no conoces a la gente de FUNDHEA, tienes que apurarte y buscar toda la info y enterarte de lo que hacen. Son de las iniciativas que me gusta apoyar. Derbys López es el entusiasta que lleva la batuta y el que se encarga de contar todas esas historias que no están escritas en los libros. Esta fundación comprende que las ciudades y los lugares están ahí para explorarlos, para escarbarlos y para entender porqué son lo que son.
FUNDHEA se encarga de hacer rutas turísticas dentro de la ciudad de Caracas y fuera de ella, tienen como estandarte la historia, el eco-turismo y el ambiente ¡Nada puede salir mal cuando esas tres cosas se juntan!
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Patty capturada capturando



Patty me invitó a la ruta “Teleférico fantasma” y yo en un santiamén dije que si. Salimos de El Silencio en unos jeeps que nos llevaron montaña adentro hasta estar lo más cerquita de Picachu, te vas alejando de la ciudad y no te importa. Nos bajamos en un lugar donde ya no había más carretera y desde ahí comenzó el recorrido a una de las estaciones del antiguo teleférico que iba desde Macuto hasta el Humboldt. No podíamos estar más felices.
Derbys dice unas palabras y algunas instrucciones y las 50 personas del grupo ya estábamos listos para ensuciar los zapatos y la ropa entera si fuese posible para llegar a la abandonada Estación San José de El Ávila. Es un recorrido de no más de kilómetro y medio, pasamos por lo que llaman lomo de caballo, dicen que desde la distancia ese camino tiene forma del cuerpo de un caballo. El camino es el original pero hoy en día está sin maleza y pasaron alguna maquinaria para hacer el acceso más amigable. El sol está en su punto y no nos importa, nos vamos deteniendo para que Derbys nos eche el cuento de la ruta.
Teleférico fantasma

Teleférico fantasma



A la distancia un funicular colgando te indica que ya estás llegando. Algunos oriundos dicen que ese funicular no siempre estuvo allí y hasta alegan que alguna cosa no terrenal hizo que llegara hasta ese lugar, otros en cambio dicen que fueron algunos baqueanos que lo movieron de alguna forma. Derbys cuenta la historia y nosotros mientras escuchamos tomamos algunas fotos.
Bajamos por completo a la estación, la estructura ha permanecido allí por años, el oxido la delata, pero la historia está ahí, en cada lugar. Nos montamos con cuidado por todos los pasadizos y al final nos encontramos un mirador donde apreciamos La Guaira completa, es hermoso hasta lo absurdo. Duramos al menos dos horas, Derbys nos reune para contarnos más y luego regresamos con el sol más molesto que de venida, pero ni lo notamos de la emoción.
Estructuras

Estructuras



Terminamos el recorrido comiendo en el “Merendero de Fanny”, después de andar espabilados caminando por ahí por la montaña a nadie le cae mal un sándwich de pernil o una cachapa con queso ´e mano. Disfrutamos de la neblina de Galipan y volvimos a la ciudad cansados pero con la memoria llena.
Fuente: https://dilmerduno.com/2015/03/29/teleferico-fantasma/

30 de abril de 1976 Es declarado Monumento Histórico Nacional El Fortín El Salto

El 30 de abril de 1976 es declarado Monumento Histórico Nacional el Fortín El Salto ubicado a la vera del Camino de los Españoles, a una altura de 910 sobre el nivel del mar, en pleno Parque Nacional El Ávila, el fortín se encuentra en el punto más avanzado del sistema defensivo de la cordillera de la costa, entre Caracas y el mar Caribe. Data de mediados del siglo XVII y fue construído durante el gobierno de Ruy Fernández de Fuenmayor. Fue restaurado en 1982, cuando se realizaron modificaciones de la estructura y grandes movimientos de tierra, por lo que el material arqueológico encontrado es muy escaso y fragmentado.
El gobernador de la provincia de Venezuela, don Diego de Osorio Villegas, viendo la necesidad de que la ciudad de Caracas estableciera una mejor comunicación con la Corona, recorrió la costa de La Guaira para buscar un lugar donde construir un puerto. Su experiencia como militar y marino lo llevó a decidir que el espacio de la rada de La Guaira era el sitio ideal, porque tenía detrás una montaña inaccesible, un mar bravío al frente, que impediría un desembarco fácil y, por ende, que la capital fuera blanco de corsarios y piratas.
Se construye el sistema de fortificaciones de La Guaira, que es uno de los más extensos de toda la costa venezolana, y donde hay 21 de las 60 edificaciones entre fortalezas, fortines y baterías que se establecieron en el país. Este sistema fue creado antes de la fundación de la ciudad, y su construcción, junto a la del puerto, generó su poblamiento. Al principio se construyeron una serie de trincheras a nivel de la playa, con cañones que avisaban de algún intruso, pero al construirse el camino entre el puerto y la ciudad fue necesario establecer seguridad, y es cuando se levantan las edificaciones militares.
La arquitecta Teresa Montesano explicó que estas construcciones datan del siglo XVII-XVIII. Aseguró que aún quedan restos de 17: unas enterradas, otras quedan remanentes y sólo seis están en pie. Dijo que hay un plan para acometer el rescate de estas edificaciones. La importancia de este sistema de fortificaciones es que al producirse un ataque filibustero, “ya en cinco minutos Caracas sabía que La Guaira era atacada por piratas”, comentó la arquitecta.

Derbys López, Director de Fundhea
Derbys López, presidente de la Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente (Fundhea), que se ha encargado de rescatar y dar a conocer la historia colonial de La Guaira, señaló que cuando ocurría un ataque en el puerto, desde el fortín El Vigía se anunciaba por un sistema de banderas y disparaba un cañón de salva. Éste era repetido en la fortaleza El Peñón de Maiquetía, y de allí a El Salto, y así pasaba por el Castillo Negro en La Cumbre al Castillo Blanco. “Desde aquí se avisaba al cuartel San Carlos y se lograba así que en Caracas se enteraran de lo que ocurría en el puerto”. En tres horas llegaban los refuerzos al puerto.
En su mayoría, las edificaciones en pie han sido declaradas en diversas épocas y por distintos organismos como Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, como lo hizo en abril de 1976 la Junta Protectora y Conservadora. Ya anteriormente, en 1965, el entonces Concejo Municipal del Distrito Federal, en ocasión de los 400 años de la ciudad de Caracas, había declarado monumentos históricos a toda la red de fortificaciones. Montesano señaló que hay un convenio de 2008 con el Gobierno canario para el rescate ambiental y estructural de estas edificaciones; recursos que fueron entregados a la Alcaldía Mayor de entonces, pero nada se hizo.

Fuente: http://cultoresunidos.org.ve/cuzefemerides/2017/12/23/30-de-abril-de-1976-es-declarado-monumento-historico-nacional-el-fortin-el-salto/


martes, 23 de enero de 2018

Tras la leyenda del Doctor Knoche: El Frankenstein del Caribe

Arlynne Hernández |En lo profundo del Waraira Repano yacen las ruinas de la hacienda “Buena Vista” propiedad que a lo largo de los años ha nutrido el imaginario popular con leyendas de ultratumba. La finca ubicada en el sector Palmar del Picacho de Galipán en Vargas fue residencia del cirujano alemán Gottfried August Knoche quien se instaló en La Guaira junto a su esposa  e hijos, a mediados del siglo XIX para atender a la población alemana que se había trasladado a Venezuela en la colonia.


Aquel médico de avanzada que se instaló en el litoral,  hasta su muerte en 1901,  inspiró las más elaboradas historias de misterio gracias a la fórmula que inventó para embalsamar cuerpos. Algunos lo conocen como “El Frankenstein del Caribe” otros como el José Gregorio Hernández de La Guaira;  lo cierto es que en la verdadera historia de su vida lo que más resaltó fue su benevolencia y entrega hacia los pacientes pobres que atendió mientras estuvo a cargo del hospital “San Juan de Dios”.  
Gottfried August estudió medicina en Alemania donde ideó una sustancia embalsamadora que  retrasaba el proceso de descomposición de los cuerpos.  Desde su llegada a Venezuela (hacia 1840)  fue visto como un científico vanguardista que llegó a ser muy solicitado por las familias pudientes y estimado por los pobres por su generosidad. En su finca construyó un laboratorio para practicar con algunos cadáveres del hospital “San Juan De Dios”. A pocos metros también erigió un mausoleo familiar para conservar a sus seres queridos.
“La leyenda del doctor Knoche se originó porque éste ofrecía sus servicios fúnebres a los extranjeros no católicos que vivían en La Guaira o Caracas. Recordemos que para mediados de 1800 las personas que no profesaban la religión católica no tenían permiso para ser enterradas en cementerios comunes. De allí, que las familias hayan contratado al médico para preservar los cuerpos con el método que inventó antes de su llegada al país. Decían que era un excéntrico pero en realidad era un pionero en la medicina… Fue un incomprendido”, explica Derbys López, director de la Fundación de Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea) en sus recorridos por el camino hacia la residencia del alemán.
Hoy, la vegetación y la humedad dan la bienvenida a la propiedad de la familia Knoche, la que sobrevive incompleta en medio del bosque, entre matas de ‘pica a pica’ y el olvido. La misma que fue destruida casi en su totalidad por un sobrino ludópata del médico,  ávido de fortuna y perseguidor de morocotas.
En el mausoleo ya no descansan las momias familiares. Tampoco el cuerpo del médico se encuentra allí- En su lugar,  hay muñecos de plástico que  desentonan la armonía y la paz que se siente en las laderas de la parcela. Saqueadores de tumbas  y estudiantes de medicina acabaron con las evidencias de los cuerpos conservados por la fórmula secreta.
Después de recorrer las ruinas junto a Fundhea, las momias y el horror que hicieron famosa a la canción“Doctor Kanoche” del rockero Paul Gillman ya no lucen tan escalofriantes como en la década de los 90.  La historia de un hombre común que trabajó por los demás y experimentó por la ciencia resta importancia al mito perverso que durante años salpicó el nombre del germano.
Recorridos de Fundhea
Si quiere saber más de la vida de este científico solo debes contactar a Fundhea a través de fundhea@hotmail.com  o por el teléfono 0416 413 01 36. El recorrido tiene un costo de 290 bolívares por persona e incluye transporte rústico, primeros auxilios y  guiatura. Es importante que tome en cuenta que son dos horas de caminata hasta el lugar y que debe llevar suficiente agua y  refrigerio.
Fuente: ultimasnoticias.com.ve

jueves, 21 de agosto de 2014

Tras el rastro del momificador del Ávila

El médico alemán que embalsamaba a personas en el Ávila en el siglo XIX sigue despertando la curiosidad de investigadores que quieren desentrañar su verdadera historia. Dos libros dedicados al doctor Knoche están en preparación para tratar de develar los misterios de su vida.

Por Georgely Morín - 
Entre algunos habitantes de Caracas circula la leyenda de que en el siglo XIX vivió un médico alemán en el Ávila que, en medio de su locura, experimentaba con cadáveres en su casa en el Ávila. En La Guaira la leyenda era otra, pues al mismo médico le atribuían un carácter caritativo que demostraba ayudando a los más pobres.
“Ante este choque de dos historias orales, tenemos la intención de dar a conocer la verdadera historia del doctor Gottfried Knoche”, manifestó Derbys López, director de la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea). “Más que un médico loco fue un científico incomprendido”, plantea con convicción.
En esa búsqueda de certezas sobre la vida del doctor, la Fundación está realizando una investigación que se sistematizará en un libro en el futuro, aunque todavía no tienen clara la editorial ni la fecha de publicación. Pese a que se conocen algunos aspectos de la vida del doctor Knoche, aún persisten misterios que motivan las actuales investigaciones sobre su historia. ¿Cuáles eran sus razones para petrificar cadáveres? ¿Cuál era el método que utilizaba para hacerlo? ¿A dónde pararon finalmente sus momias, incluyendo la de su propio cuerpo?
Hay distintas versiones y lagunas de información respecto a estas interrogantes. En lo que sí parece haber consenso es en que Knoche, llegó a Venezuela desde su Alemania natal en 1840, con 27 años y con un título en medicina que pronto pondría en práctica. Trabajó en el Hospital San Juan de Dios y se mudó a las montañas de Galipán, específicamente a una hacienda llamada Buena Vista.
Fue en esa casa, en medio de un clima frío y solitario, donde el doctor empezó a realizar sus primeras momificaciones. Realizó dos de sus trabajos más famosos con los cadáveres de dos personalidades importantes del siglo XIX, como el presidente venezolano Francisco Linares Alcántara y el fundador del periódico El Venezolano, Tomás Lander.
El caso de Lander es bien particular, puesto que el político y periodista murió en 1945, fue momificado por Knoche, y su cuerpo estuvo cerca de cuarenta años sentado en su escritorio a la vista de los visitantes de la casa familiar, hasta que el Gobierno de la época obligó a sus parientes a darle sepultura.
Knoche también momificó a otras personas: los miembros de su propia familia, cuyos cuerpos permanecieron en un mausoleo de la hacienda. Pero, ¿con qué intención el doctor realizaba estas momificaciones? “Nuestra hipótesis de trabajo -que no hemos podido verificar- es que es que el doctor Knoche estaba promoviendo un método para preservar los cuerpos con la intención de que se mantuviesen en los servicios funerarios”, supone López, quien aseguró que la petrificación de cadáveres fue una novedad que trajo el doctor de Europa a Venezuela, porque aquí se hacía el procedimiento de forma arcaica extrayendo las vísceras y echando cal.”
Explicó que después de que la persona fallecía, comenzaba el proceso de la momificación con la inyección de un líquido en la corriente sanguínea del cadáver, que sustituía a la sangre y deshidrataba el cuerpo.
Jesús Burgos, presidente de la Fundación Knoch —otro grupo que difunde la vida y obra del médico alemán- tiene otra teoría respecto a las motivaciones que impulsaron las momificaciones.
“Según el mito, el doctor tenía una fórmula que en realidad nunca existió. Él tenía amplios conocimientos de la cultura egipcia, y lo que hizo fue momificar con la técnica que utilizaron los egipcios. Existen muchos símbolos que así lo señalan en la hacienda Buena Vista”, aseguró Burgos.
“El objetivo que buscaba con las momificaciones era vivir eternamente. En Egipto a los ladrones no los embalsamaban: tenían que estar intactos para pasar de una dimensión a otra” recalca Burgos, para quien Knoche hacía un culto a la vida en vez de un culto a la muerte. Según su teoría, el doctor momificaba a los cuerpos sumergiéndolos en una gran bañera durante 30 días y posteriormente los ponía a secar durante una cantidad de tiempo similar.
Paseos a un lugar sin momias.
En 1911 murió el doctor Knoche y 25 años después, falleció Amalia Weissmann, la última de sus ayudantes. Al parecer, a partir de allí comenzó el declive de la hacienda Buena Vista, y los cuerpos corrieron con una suerte que aún se desconoce.
Los nichos donde reposaban las momias ahora están vacíos. López recordó que hay historias que cuentan que algunos médicos subían hasta la casa para conocer el lugar y llevarse parte de las momias, con el objetivo de conocer la supuesta fórmula secreta de Knoche. Además, aseguró que existe una foto de 1950 en la hacienda Buena Vista que demuestra que para ese entonces, una de las momias continuaba en el lugar. Sin embargo, Burgos asegura que los cuerpos estuvieron en la hacienda hasta la década de 1940 aproximadamente.
La casa y el mausoleo del doctor Knoche sigue estando rodeado de un hálito de atracción y misterio, que atrae a visitantes continuamente. En Fundhea tienen un programa de visitas llamado Rutas EcoPatrimoniales, que incluye un paseo hacia las ruinas de la casa de Knoche con un recuento de su historia. Los interesados en participar, pueden contactar a Fundhea a través de su grupo de Facebook. La Fundación Knoch también realiza charlas en Buena Vista, sin fines de lucro, para quienes estén interesados en conocer más a fondo esta historia.
Las investigaciones, los libros y los paseos tratan de mantener viva la memoria del doctor alemán, cuya vida aún forma parte de los misterios de la historia venezolana.
 Rutas EcoPatrimoniales Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente (Fundhea) en Facebook

PICACHO DE GALIPAN EL CAMINO DEL PIRATA, NUEVA RUTA ECOPATRIMONIAL

En marco del Proyecto educativo “Rutas Ecopatrimoniales” el sábado 7 de mayo del 2011 estaremos iniciando un nuevo recorrido llamado “Picacho de Galipán, El camino del Pirata” donde se tomara el ambiente de este macizo montañoso como un gran salón de clases de historia y ecología
A través de esta ruta los visitantes después de una corta  caminata de 45 minutos por un sendero cubierto de vegetación boscosa llegaran la cima del cerro El picacho, que tiene una altura de 1978 m.s.n.m. y es el que mas sobresale de la cordillera al mar y desde donde se puede apreciar (si las nubes lo permiten) casi el 70% del litoral varguense.
EL AEROPUERTO DESDE PICACHO
El Picacho se encuentra ubicado en la vertiente norte de P.N. Waraira Repano, en la Parroquia Macuto del Estado Vargas y allí los participantes, de una manera cómoda y sencilla, conocerán las leyendas históricas y místicas ligadas a este cerro, como la del antiguo camino utilizado por el Pirata ingles Amyas Preston y sus secuaces para invadir a la naciente Capital de Venezuela y del primer acto de defensa de la soberanía realizada por el Hidalgo Alonso Andrea de Ledesma, cuya hazaña dicen que inspiro a Cervantes a escribir su famoso libro El Quijote…
PUEBLOS DE GALIPAN DESDE PICACHO
También conocerán la historia del pueblo de Galipán mientras degustan su gastronomía típica y se culminara la ruta  con un recorrido por el histórico Hotel Humboldt icono del Waraira Repano.
HOTEL HUMBOLDT DESDE LAGUNAZO

La ruta es completamente cómoda y no amerita grandes condiciones físicas para realizarla y gran parte del recorrido se realiza en vehículos rústicos.
Están cordialmente invitados

Costo: 130 Bs mas 2 bolsas grandes de basura. (Que comprenden guiatura transporte y paramédico)

Itinerario: Plaza de la Pastora- Boca de tigre- Cerro el Picacho - Boca de tigre- pueblo de Galipán- Hotel Humboltd- Estación del metro El Silencio

Requisitos: Alimentos e Hidratación, Ropa Deportiva, Suéter o Chaqueta, Zapatos Deportivos, Gorra o sombrero, Cámara Fotográfica (No Pierdas El Momento), Repelente De Insectos, Protector Solar.

Fecha: Sábado, 7 de mayo de 2011
Lugar de Encuentro: Plaza de La Pastora, 8am
Hora de Regreso: 6pm
Contactos: 04164130136 – solicitar planilla de inscripción al correo fundhea@hotmail.com

Recorrido Safari SONY ALPHA... Ruta Los Fortines del Ávila

CUMPLIENDO CON NUESTRAS METAS  TRAZADAS... 
El Pasado sábado 29 de septiembre 2012 Fundhea realizo un recorrido a la Ruta Los Fortines del Ávila con el personal de la Comunidad Alpha Latinoamérica de la Empresa SONY, con la finalidad de que los participantes evaluaran los nuevos productos de la Marca.
Todos Fascinados con con la vista de Caracas
Disfrutando de los Dulces de Oralis
Beatriz Guevara dando las indicaciones a seguir
Arturo Rivero dando la Historia del Lugar
 Los integrantes de la comunidad ALPHA disfrutaron de una mágica vista de todo el valle de Caracas y de la vertiente Norte del Waraira repano, fotografiaron los cultivos de Hoyo de la Cumbre, degustaron unos deliciosos helados de frutas acompañado de majarete, dulce típico venezolano… y quedaron rendidos a la sazón de la Bodega de Juanita con sus hamburguesas, ensaladas frescas y de los nuevos enrollados de pollo…
Disfrutando de la Sazón de Juanita
El Camino de los Españoles se inundo de muchos clic… clic… clic… quedando registrado en los centenares de fotos tomadas en cada parada. Para Los directivos de SONY de Venezuela, el paseo fue una excelente oportunidad de integrar a los participantes de la Comunidad virtual, probar los nuevos equipos y fomentar el desarrollo de nuevos encuentros.
 Con esta actividad se beneficiaron  de manera directa e indirecta 14 familias, promoviendo así el desarrollo de la economía local de las comunidades del camino de los españoles.

Nuestro agradecimiento a  SONY de Venezuela por confiar su actividad especial del año en nosotros, al fotógrafo Cristofherson Zamora por recomendarnos y ser el vocero de Fundhea ante Sony, a la Sra. Oralis Habitante de Campo Alegre por sus deliciosos dulces, a Juanita por su sazón y excelente atención, a Sr. Domingo habitante de Sanchorquiz y Chofer de nuestras Rutas, al personal  Puesto de Guardaparques del Fortín…
Derbys López, Beatriz Guevara y Arturo Rivero, Los Guías del Evento
También agradezco enormemente a Arturo Rivero y Beatriz Guevara, Miembros de Fundhea, quienes participaron como Guías Ecopatrimoniales en esta actividad, a María Cristina Abdelnour por tus palabras de apoyo y en especial a Carolina Aguirre por el apoyo prestado en toda la logística del Evento.
Mas Imágenes del Recorrido

Recordando una visita a Los Fortines del Ávila con Fundhea: un regalo



Un recuerdo y un regalo de cumpleaños

Mi primera visita a Los Fortines del Ávila ocurrió un 14 de agosto de 2011. Unas pocas líneas logré esbozar a los pocos días, pero el entusiasmo se concentró en elaborar un vídeo a partir de las imágenes recogidas con mi cámara fotográfica y el apoyo de las herramientas tecnológicas que conocía para el momento. El resultado quedó incorporado en YouTube.com el 18 de agosto de ese mismo año.

Las líneas esbozadas quedaron en el tintero de una página de archivo en mi computadora. A pesar que en contadas ocasiones tuve la intención de retomar la idea de “darle unos toques” y hacer un texto “corto”. Solo dos años después, con mi decisión de abrir un nuevo Blog para asuntos “no académicos” ni profesionales, y en un energético vuelo de lechuza … logré completar el proceso. Este es mi regalo de cumpleaños!

La Ruta “Los Fortines del Ávila … al atardecer” es un recorrido ecopatrimonial organizado porFUNDHEA; una experiencia que permite tener otras ‘miradas’ sobre un camino real o El Camino de los Españoles entre Caracas y el litoral del Estado Vargas. En esta ruta podemos ver a Caracas en su vertiente norte desde nuestro Ávila, lo cual me hace recordar aquella maravillosa descripción que hiciera Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892) en su obra ‘Vuelta a la Patria’: “Odalisca rendida a los pies del Sultán enamorado”.

Ese sultán que toda mi vida he conocido como Parque Nacional el Ávila, oficialmente le han cambiado el nombre por ParqueNacional Waraira Repano (07 de mayo de 2011). Comprendo las dinámicas de cambio pero mi imaginario sigue instalado en el nombre Ávila. En fin, eso es harina de otro costal.
Volviendo a la ruta Fundhea; subir a Los Fortines es una experiencia combinada entre carro rústico y caminata. Nos permite conocer parte de la ruta viviente y la ruta histórica que tiene como punto de encuentro y partida la Plaza La Pastora, pasar por la Puerta de Caracas, visitar y conocer una huerta en Hoyo de la Cumbre, y llegar hasta los restos de Los Fortines españoles de la vertiente norte en el Ávila donde se pueden tener varias vistas panorámicas de Caracas y disfrutar de un maravilloso atardecer. Algunas paradas adicionales se cuelan para respirar, observar la naturaleza y ver a Caracas desde distintos ángulos.

Es un tipo de turismo no tradicional donde se conocer un poco de la realidad de zonas cercanas a Caracas, apreciar el suelo y la labor agrícola, la importancia de la educación ambiental, el estado de la carretera, entre tantos otros aspectos. Al mismo tiempo, para cada grupo que participa en los recorridos, es una manera de multiplicar una conciencia sobre hechos históricos, sobre el valor patrimonial, algunas de las tradiciones. Al mismo tiempo se crean relaciones sociales, comunidad de intereses, amistades. En fin, ganancia en bienestar.
El premio mayor de este paseo es llegar a Los Fortines y poder disfrutar de un atardecer! Lo máximo! Cargarse de energía, disfrutar de la doble imagen que nos brinda el Ávila: Caracas al Sur y La Guayra al Norte; la caída del sol entre nubes que van colando una gama de colores que le dan otro sentido a la llegada de la noche. En ocasiones puede estar lluvioso o muy nublado. Mi fortuna: haber podido disfrutar de esos bellos atardeceres, donde se combinan montaña y mar.
En mis ‘sentires y saberes’ de haber repetido esta ruta, cada una con gratos recuerdos, me atrevo a decir que no es excursionismo ni turismo de aventura, ya que tanto niños, jóvenes adultos pueden participar. Una mínima condición física para caminar y subir o bajar algunos de los caminos que llevan a Los Fortines. Los guías, la disponibilidad de un Guías y un Paramédico, la asistencia del guarda-parques, refuerzan la confianza en caso de alguna contingencia.

Hay una “regla de oro” del Parque en la que insisto frente a los hábitos urbanos de llevar algún “recuerdito”. Nos toca revisar y reprogramar nuestros hábitos: No podemos ni debemos traernos nada tangible de la montaña (excepto la basura que generemos). Sobre lo que no hay restricción es la hermosura del lugar: la visita, caminata y recorrido con tus propios ojos y demás sentidos es el mejor recuerdo. Pero, si hay la posibilidad de un cómplice: el lente sencillo o sofisticado de un dispositivo móvil, una cámara fotográfica o de video que capture las imágenes. No lo olviden! Les puede servir para sus propias crónicas de viaje y bitácoras
Me alegra haber podido completar el ciclo, dejando esta ‘bolsita’ de energía de bienestar en unos párrafos, en un video y en una mezcla de imágenes. Son muchos los detalles, anécdotas que podrían incorporarse en este texto pero hay que dejar algo “en el tintero” de sentires y saberes.
Vale la pena!

Colofón:

Fundhea me ha permitido incorporarme de manera amplia y flexible a un espacio para aportar y recibir en calidad humana, y sobretodo compartir recorridos e inquietudes sobre por el patrimonio, la historia y cultura. Gracias a mi colega UCVista y amiga Beatriz Guevara por su madrinazgo para la primera ruta, gracias a Derbys López por su constancia en el liderazgo y gracias a todo el equipo de trabajo. Si se me olvidó mencionar a alguien saben que no es por falta de cariño. Gracias!


El Camino de los Españoles revela sus secretos

La Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente organiza un recorrido que muestra la antigua gloria de la vía comercial más importante de la colonia

La plaza La Pastora es el punto de encuentro para un grupo de personas deseosas de conocer más sobre los senderos menos transitados del imponente cerro Ávila. Amas de casa, estudiantes y profesionales de diversas áreas acuden a la convocatoria realizada por la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea): inscribirse, a cambio de una colaboración, en un recorrido que unirá las huellas del pasado en el Camino de los Españoles.
Derbys López, miembro fundador de la organización, da la bienvenida a lo que será la ruta Los Fortines del Ávila: “La idea es contar la historia en el sitio que sucedió, con información del saber popular y una vista panorámica de la ciudad. Queremos rescatar el valor patrimonial de estos lugares”.
Puerta a Caracas
Dos vehículos rústicos llevan al grupo desde la plaza La Pastora hasta el mirador de Puerta Caracas, el primer punto del recorrido. La vía para llegar hasta allá se adentra por las calles pintorescas, cuyas paredes se encuentran llenas de color y arte.
Desde allí, se observa la ciudad como una maqueta llena de casitas y edificios. Líneas verdes que se convierten en espacios la atraviesan. En ese mirador, junto a un monumento a Bolívar y Martí –antiguos transeúntes del camino–  comienzan a surgir las historias.
“Muy poca gente sabe que en el Ávila existían fortalezas que defendían el Camino de los Españoles y la ciudad. En ese entonces, La Guaira era más importante que Caracas”, relata López. El Camino de los Españoles era la única vía de tránsito, donde se cobraban los impuestos. Comenzaba desde la plaza Bolívar hasta lo que hoy se conoce como el bulevar Panteón.
López va señalando todo: la frontera sur, que se encontraba justo donde están las torres del Centro Simón Bolívar; el cerro El Volcán, tras el cual se esconde el pueblo de El Hatillo y, más abajo, La Boyera y Baruta. Su brazo, transformado en brújula, indica las vías hacia los Valles del Tuy, la Autopista Regional del Centro, El Paraíso, La Vega, Montalbán, Antímano y Las Adjuntas.
Herencia de fe
La capilla de San José, ubicada en la comunidad de Campo Alegre, recibe a los visitantes con un altar modesto y la mirada cabizbaja del Nazareno. Oralis Pérez de Aranguren, quien vive con su familia frente a la capilla, es la encargada de mantener el templo. Heredó la responsabilidad de su madre como parte de una tradición: los Aranguren recibieron la custodia de la capilla luego de que Manuel Teodoro Muñoz, benefactor de Campo Alegre, la construyera y donara al pueblo.
En la quietud de este santuario, López cuenta cómo el camino también fue empleado como ruta de peregrinación gracias al esfuerzo del padre Santiago Machado, cura de Maiquetía. Machado fue cautivado por el fervor que observó en el culto a la Virgen María durante un viaje a Francia en 1884. Antes de volver a Venezuela, pidió permiso a la municipalidad y retiró piedras del manantial cercano al altar, compró una imagen de la Virgen tamaño natural y regresó. 
Tras hablar con los feligreses de la iglesia San Sebastián de Maiquetía construyó en el templo una gruta a Nuestra Señora de Lourdes, lo cual dio inicio al primer culto a esa advocación en el país. Además, organizó un vía crucis para el día de la aparición y escogió para ello el Camino de los Españoles. La Virgen era llevada un día antes a la iglesia La Pastora y le hacían una misa a las 5:00 am. Posteriormente, la trasladaban a la iglesia de San Sebastián a través del camino.
La capilla de Campo Alegre se convirtió en la tercera estación del vía crucis de Nuestra Señora de Lourdes. La peregrinación cumplió 128 años y se sigue haciendo cada 11 de febrero.
Cultivos prehispánicos
La tercera parada del paseo regala una doble vista de Caracas y, al otro lado, del litoral central. Es el sector Dos Caminos, donde una pequeña loma representa el límite entre el distrito capital y el estado Vargas. Desde ese mirador natural se vislumbran los cultivos de Sanchorquiz, poblado que debe su identidad a la corrupción del nombre del militar y marino español Sancho de Alquiza, quien fue presidente de cabildo de Caracas.
Sus esclavos, traídos de África, no hablaban español, por lo que les costaba pronunciar correctamente el nombre de su amo. Los poblados de   Sanchorquiz y Hoyo de la Cumbre (el más alto de la parroquia Maiquetía) se dedican a la prestación de servicios y a la agricultura. Antiguamente eran pequeños caseríos en torno a las haciendas.
Sembradíos de brócoli, lechuga, cebollín, ajoporro, zanahorias y cilantro despiertan los sentidos: el aire se carga de aromas y el verde, en todos sus matices, llena el paisaje de frescura.
Los blancos de orilla, a quienes sólo se les permitía vivir a las orillas de las ciudades, fueron los pobladores de esa zona. La influencia canaria trajo las plantas de tuna, que aún forman parte de la vegetación del sector. López afirma que algunas de esas terrazas tienen hasta 1.000 años de antigüedad. Llama la atención que ningún cultivo está cercado, pues cada familia trabaja de manera conjunta y respeta los terrenos.
De vigías y defensas
Llegar al puesto de guardaparques El Fortín presagia un encuentro con la grandeza de las vistas que ofrece la montaña desde las ruinas del Fortín de San Joaquín de la Cuchilla, conocido también como el Fortín de la Cumbre. En esta meseta se puede acampar o tener un tranquilo picnic, rodeado de naturaleza e historia.
La construcción perteneció a la parte alta del sistema de defensa del puerto de La Guaira. Los sectores de La Atalaya, Castillo Negro y Castillo Blanco también formaron parte de este conjunto de protección. Humboldt, Simón Bolívar y Francisco de Miranda pasaron por el Fortín de la Cumbre, que conserva en pie sus merlonas (espacios por los que se asomaban los cañones).
España donó dinero para la recuperación y puesta en uso de lo que quedaba. Los arquitectos Graziano Gasparini y Nedo Paniz se encargaron del proceso de investigación: encontraron los planos originales y hallaron las bases en la tierra. No obstante, la recuperación fue abandonada, al igual que las de La Atalaya y Castillo Negro.
Media hora de caminata por un sendero de espesa vegetación conduce a la cima de Castillo Negro, a 1.500 metros sobre el nivel del mar. Aunque la subida puede agotar un poco, no es necesario ser un deportista ni tener una condición física excelente para alcanzar la meta. Al llegar, el viento es el protagonista: la fuerte brisa revuelve los cabellos, acaricia el rostro y susurra de vez en cuando. Quienes subieron en pareja se abrazan, pues el frío comienza a hacer de las suyas. 
Del fortín de Castillo Negro sólo quedan los cimientos. Allí se sientan algunos para recuperar el aliento y disfrutar de la vista, que –dependiendo de la neblina– dibuja una paleta de lilas, dorados y cobrizos. Entre una cama de nubes se divisa el mar, y del otro lado las luces de Caracas asemejan a cocuyos que pueblan el valle y sus montañas.
Cuando el negro lo absorbe todo, las linternas se encienden para mostrar el camino de regreso hacia los rústicos. Los participantes son llevados hasta la estación del Metro de El Silencio, donde se da por terminada la excursión. El Ávila se observa a lo lejos, ahora más grande y profundo. Espera paciente para revelar, a nuevos caminantes, sus secretos de historia y tradición.
Seis años recuperando caminos
Fundhea (www.facebook.com/Fundhea) cumplió seis años de dar a conocer la historia oral de Caracas mediante el Programa de Rutas Ecopatrimoniales. Para mayor información sobre sus actividades, visite la página en Facebook o escriba al correo fundhea@hotmail.com. También se les puede seguir en Twitter por@fundhea.